Cuando alguien se acerca por primera vez a la miel natural —la auténtica, la que va directa del campo al tarro— puede encontrarse con una variedad de opciones que van más allá del típico bote que vemos en el supermercado. En Miel Mayem trabajamos con más de veinte tipos de miel, cada una con su propia personalidad. Y aunque todas tienen en común que son 100% naturales y seleccionadas artesanalmente, cada variedad habla de un paisaje, una floración y un momento diferente. En este artículo te explicamos cómo elegir tu miel ideal según tres criterios clave: el sabor, la textura y el uso que le quieras dar. No hay una mejor que otra, solo hay que encontrar la que encaje contigo. La importancia del origen y el tipo de floración Cada tipo de miel proviene del néctar de flores distintas. Eso define buena parte de su sabor, color y aroma. Algunas variedades, como la miel de Azahar, proceden de cítricos y tienen notas suaves y florales, mientras que otras como la miel de Brezo o la miel de Castaño son más oscuras y con matices más complejos. En Miel Mayem seleccionamos nuestras mieles en zonas muy concretas: campos de almendros en flor, bosques del norte, montañas altas, paisajes de lavanda… Saber de dónde viene tu miel ayuda a entender por qué sabe como sabe. Consejo: Si te gustan los sabores más delicados, elige mieles recolectadas en primavera. Si prefieres las más intensas, prueba las que se recogen en verano u otoño. Textura: ¿miel líquida o miel más densa? Uno de los factores que más sorprende a quienes prueban por primera vez la miel cruda es su textura: más espesa, muchas veces con una cristalización natural que se percibe al tacto y al gusto. Esta textura no es un defecto, al contrario, es una señal de autenticidad. En Miel Mayem trabajamos dos formatos principales: · Miel natural: pasa por un calentamiento suave al baño maría para conseguir una textura más fluida, ideal para quienes prefieren una miel más manejable. · Miel cruda: se envasa directamente a cuchara, del bidón al tarro, sin aplicar calor. Es más densa, con una textura que conserva todo el carácter original. Consejo: Si te gusta disolver la miel fácilmente en líquidos, elige una más fluida. Si prefieres untarla, o tomarla directamente a cucharadas, prueba con la miel cruda. Qué uso quieres darle Una forma práctica de elegir es pensar para qué quieres usarla. Hay mieles más aromáticas que combinan muy bien en postres. Otras, más intensas, que encajan mejor en platos salados o para tomar solas. Por ejemplo: · Para infusiones suaves: miel de Lavanda o Azahar · Para acompañar quesos curados: miel de Castaño o Encina · Para cocinar carnes al horno: miel de Romero o de Níspero · Para tomar sola o en desayunos: miel de Almendro, Mil Flores o Montaña En cualquier caso, todas nuestras mieles son seleccionadas una a una en origen. Elegir miel es también elegir un vínculo con la tierra Cada variedad de miel natural de Miel Mayem habla de un lugar, de una floración, de una estación del año. Por eso no es un producto cualquiera. Cuando eliges una miel, también eliges una manera de entender la naturaleza: sin prisas, con respeto, con cuidado en cada detalle. No se trata de tener la mejor miel, sino la que va contigo. Esa que te recuerda a un paisaje, a una textura, a un sabor que reconoces como propio.